10 claves para garantizar una empresa familiar sustentable

Las empresas familiares se han convertido en el motor de las economías de diferentes partes del mundo. Tanto, que si juntáramos a las 500 empresas familiares con mayor facturación, se convertirían en el tercer país más rico del mundo.

Esta tendencia no escapa a Latinoamérica. Debido a una fuerte cultura familiar, las empresas familiares representan más del 50% del PBI de cada país de la región. América Móvil (México), Cencosud (Chile) e Itaú (Brasil) son ejemplos de grandes compañías de base familiar.

A pesar de estas cifras alentadoras, existen otras que reflejan una alta tasa de mortalidad de los negocios familiares. De acuerdo a estadísticas globales, el 70% de las empresas familiares muere en la transición entre la primera y segunda generación. En la transición de segunda a tercera generación, solo sobreviven el 10%.

Según Natalia Christensen, directora del Instituto Latinoamericano de la Empresa Familiar, este fenómeno no se debe a la falta de financiamiento o a una mala calidad del producto o servicio, sino a conflictos de intereses: “Cuando el líder de la empresa muere o ya no puede seguir dirigiendo, encontrar el sustituto para ese puesto causa disputas”.

¿Cuáles son las claves que hay que tener en cuenta para garantizar el bienestar de un negocio familiar? A continuación, compilamos 10 consejos de la mano de Natalia Christensen y Roberto Bazán:

 

1. Entender y asumir el status de una empresa familiar

Los empresarios de organizaciones familiares deben entender que están gestionando un modelo de empresa con características particulares. El factor emocional es distintivo de estas empresas y es la principal causa de los enfrentamientos que ponen en peligro la transición generacional.

2. Separar el ámbito familiar del laboral

Las empresas familiares se conforman de tres ámbitos diferentes: la familia, la empresa y la sociedad jurídica. Quien lidera una empresa familiar debe contar con un talento especial para no confundir los distintos roles que le toca cumplir.

Un error común es que en los negocios familiares se usa el dinero que se genera para cualquier imprevisto doméstico. Estas situaciones se dan incluso en empresas grandes y a larga pueden poner en peligro la estabilidad de la empresa.

3. Contar con un modelo organizacional coherente

El modelo organizacional de una empresa familiar debe priorizar la visión y objetivos de la misma por sobre las necesidades de los miembros de la familia. Caer en el “familismo” terminará por convertirla en un refugio de familiares que buscarán privilegiar sus intereses por sobre los de la empresa.

4. Conformar una estructura jurídica que facilite los cambios generacionales

En los procesos de cambios generacionales que presentan algún nivel de conflicto, existe una mayor probabilidad de acuerdos cuando se discute por derechos (acciones, cuotas sociales) que por activos de propiedad del futuro sucedido (dinero).

5. Promover un gobierno corporativo eficiente

La asamblea anual, el directorio, los comités gerenciales o las juntas directivas de las sociedades deben cumplir los propósitos por los que han sido establecidos. Así se favorecerá la buena gestión y se formalizará la comunicación entre los órganos y entre las personas.

6. Evitar utilizar la palabra “retiro”

El “retiro” tiene connotaciones negativas: olvido, vejez, postergación, inseguridad financiera, despojo, etc. Los fundadores no deberían abandonar la empresa, sino asumir un nuevo rol que no esté relacionado con la gestión cotidiana de la misma. No se debe prescindir del conocimiento, la experiencia y la referencia de los mayores.

7. Planificar la sucesión

Esto implica pararse en el hoy y construir escenarios futuros que ayuden a determinar el camino ideal para la sucesión. De no hacerlo, pueden poner en peligro la estabilidad de la empresa y la armonía de las familias propietarias.

Es importante que las empresas familiares desarrollen protocolos de sustitución de manera anticipada para evitar que se tomen decisiones basadas en “emociones”. Además, es ideal que se establezca si lo más saludable para la empresa es que la familia esté en la gestión, en la dirección o solo en el puesto de propietaria.

8. No elegir sucesores “a dedo”

Los sucesores deben ser antes postulantes, y el directorio debe seguir un proceso imparcial de selección del mismo. Si se contempla a un miembro de la familia para un cargo, pero este no aporta valor, el negocio no tendrá un desempeño eficiente. La capacitación constante del personal y de la familia es clave para evitar estos problemas.

9. Comunicar con transparencia

Los fundadores de las empresas familiares suelen ser reacios a dar detalles sobre su situación financiera real con sus hijos o futuros herederos. A veces los líderes no quieren llevar los problemas de la oficina a la casa. Sin embargo, cuando muere el líder, los herederos se dan cuenta que la empresa no estaba tan bien como creían.

En consultorías y asesorías que estas empresas contratan, los líderes solo suelen invitar a los hijos con cargos dentro de la empresa. Lo ideal es que todos los futuros herederos asistan, aunque no trabajen en la empresa.

10. Abrir el capital

Muchas empresas familiares no quieren entrar a cotizar en Bolsa o vender acciones por temor a “traicionar” al líder fundador, incluso cuando necesitan financiamiento o representa una oportunidad de expansión para el negocio.

La empresa no deja de ser familiar si entra un nuevo socio externo. La familia puede continuar con parte de las acciones, tomando decisiones en la dirección o desde la administración. Lo ideal es que, independientemente de que vendan o no acciones, hagan periódicamente la valoración de estas.

 

La capacidad de garantizar la sustentabilidad de estas empresas radica en contar con herramientas válidas para contribuir a un crecimiento ordenado, poniendo énfasis en la armonía familiar y la cultura organizacional de la empresa. Conoce más acerca del Certificado en Gestión de la Empresa Familiar de Cloud21: